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Etapa 3. Medina del Campo - Nava del ReyImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto Desde Medina del Campo parte el ramal de peregrinación conocido como Camino de Levante por ser el preferido, según la tradición, por los peregrinos procedentes de Valencia. Éste lleva desde Medina hacia Nava del Rey, Siete Iglesias de Trabancos, Castronuño y Villafranca de Duero hacia Toro y Zamora para entroncar con la Vía de Plata y proseguir por ella o por el Camino Sanabrés hacia Santiago de Compostela.

No es fácil encontrar la salida de Medina del Campo para quien decida continuar desde aquí hacia Santiago por la Variante de Levante. Si no se presta atención, y uno se limita a seguir las flechas amarillas que aparecen por la calles, lo más probable es acabar en dirección a la autovía y por el ramal del Sureste, que es el que aparece señalizado con mayor profusión de flechas amarillas.

La mejor referencia es seguir, desde la plaza de la Hispanidad, las calles que conducen hasta la iglesia de Santiago donde, si está abierta, resulta obligado detenerse ante la imagen del santo, siquiera para avanzar la tradición que impulsa este viaje hacia Compostela.

La plazuela que hay frente al templo enlaza con la calle de San Lázaro, a cuyo canal empezaremos a ver las primeras flechas amarillas pertenecientes ya a este ramal. Inmediatamente después un paso elevado ayuda a salvar la vía para ponerse enseguida en paralelo a esta, encajonados entre el río Zapardiel, que corre por la derecha y la vía, por la izquierda del camino.

Del otro lado del río y despuntando entre los chopos se ven los tejados de la Casa Blanca, palacete señorial construido por Rodrigo de Dueñas para el disfrute campestre a las afueras de Medina.

Fue levantada a mediados del siglo XVI siguiendo el modelo italianizante de las mansiones de recreo que las clases pudientes se levantaban en medio de la campiña. Presenta, pues, un valor excepcional dado su carácter excepcional en la península.

Como era habitual, la mansión, lujosamente decorada con valiosas yeserías y ornamentos, quedaba situada en medio de un paraje idílico en el que, como en este caso, no faltaban una alameda, un estanque, fuentes, establos, oratorio, casa del guarda... El nombre de Casa Blanca recuerda que fue residencia durante años de Blanca de Estrada, esposa de Francisco de Dueñas.

Entre vía y río, sin posibilidad de pérdida, discurren los siguientes 4,6 km hasta alcanzar el caserío de Dueñas (N 41 19.313 W4 59.325), convertido en una finca bodeguera privada.

La Virgen de los Pegotes

Vista de Nava del Rey Una inoportuna tormenta caída momentos antes de comenzar la procesión que daba inicio al voto de la Virgen como patrona de Nava del Rey, en una tarde de 1745, dio origen a la fiesta de la Virgen de los Pegotes, declarada de Interés Regional.

El retraso de la procesión en la que se quería bajar la imagen desde la ermita del Pico Zarzero al templo parroquial tuvo que ser escoltado por una miríada de antorchas -pegotes- y hogueras para poder ver algo. Y resultó tan emocionante que desde entonces se hace así.

El 30 de noviembre, a partir de la siete de la tarde, tiene lugar la bajada hasta el templo y el 8 de diciembre se vuelve a subir la imagen de la Virgen, que se traslada, entre incesantes vítores, en el interior de un pintoresco coche de caballos tirado por mulas.

Al llegar al cruce de caminos hay que tomar el que bordea un largo muro blanco en ligero ascenso. Tras pasar entre los dos caseríos que forman Dueñas de Arriba se inicia una larga y rectilínea pista agrícola que hay que proseguir sin desvíos. Al menos hasta toparse con los desmontes que en estos momentos se realizan en el trazado del AVE.

En función del momento en el que se hallen es posible que el peregrino pueda continuar sin problemas hacia Nava del Rey, bien por la orilla de los desmontes, bien por el puente que salvará la vía.

Hasta entonces es posible que el peregrino pueda verse obligado a tomar algún desvío. Quien se encuentre en este caso puede girar por la cuarta pista agrícola que aparece por la derecha (N41 20.103 W5 02.311) -contando desde el paso por Dueñas de Arriba- y después por la primera a la izquierda.

Iglesia de los Santos Juanes Desde aquí, con Nava del Rey a la vista, es obvio el sentido de la marcha y el rodeo tampoco es mucho. Ya desde bien lejos se evidencia la notable envergadura de la iglesia de los Santos Juanes, cuya torre despunta como un cohete en posición de despegue entre los horizontes alomados que rodean la localidad.

Buena parte de la magia que emana este templo se debe al hacer de Rodrigo Gil de Hontañón, que asumió la obra a mediados del siglo XVI cuando esta ya había comenzado. Su interior depara la sorpresa de un valioso retablo mayor, dedicado a los santos Juan Evangelista y Juan Bautista, con tallas que salieron de la mano de Gregorio Fernández.

No menos notables son otros rincones del templo como la capilla de Pedro González, con el retablo del Llanto de Cristo Muerto, de influencia flamenca, o la churrigueresca sacristía.

Esta localidad es famosa desde hace siglos por la calidad de unos vinos adscritos en la actualidad a la denominación de origen Rueda y que en el pasado eran degustados con fruición, muy en especial por la Casa Real, que siempre demostró hacia ella un cariño manifiesto.

Tanto, que incluso el rey Alfonso XII se apeó en Nava del Rey para visitarla durante las vendimias de 1877, al mismo tiempo que las bodegas del Marqués de Viesca, Comisario Regio de Agricultura. No pasó mucho tiempo de aquello hasta que Nava recibió de la Corona el título de Ciudad.

Y aunque la industria del vino ha cambiado mucho desde entonces, el callejeo por Nava ofrece la rara oportunidad de visitar uno de los pocos talleres artesanales que quedan dedicados a la fabricación de barricas. Está en la calle Seco.

Otro punto de interés en la localidad es la plaza Mayor, a la que se asoman, además de la propia iglesia, el edificio del Ayuntamiento, del siglo XVIII, y un conjunto de soportales de corte tradicional, mucho más abundantes en el pasado que en la actualidad.

En el paseo por la localidad también salen al paso el convento de los Sagrados Corazones, que además de obras de arte brinda una repostería exquisita, la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, la de la Vera Cruz -con los pasos de Semana Santa- o las distintas casonas señoriales que han pervivido al paso y peso de los siglos en distintos puntos del casco urbano.

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