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Mapa Camino de Villeguillo - AlcazarénImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto El Camino de Santiago desde Madrid entra en la provincia de Valladolid procedente de la localidad segoviana de Villeguillo. Desde ella parte mientras recorre la Cañada de los Gallegos, que recuerda en su nombre el tránsito histórico de las cuadrillas de segadores procedentes de Galicia que durante siglos bajaron a Castilla en tiempo de siega.

Su memoria permanece aún hoy viva en buena parte de la meseta septentrional y, muy especialmente, en las localidades de Tierra de Campos, tan ligadas a la explotación cerealista.

 Estas cuadrillas, "los gallegos", estaban especializadas en la siega del cereal y durante el verano trashumaban de una localidad a otra aportando una mano de obra sin la cual era imposible acometer estas faenas.

Al finalizar la campaña, las cuadrillas regresaban de nuevo a sus poblaciones de origen por caminos como este, llevando con ellos las ganancias del trabajo, además de productos de la meseta difíciles de encontrar en Galicia, de la misma forma que ellos traían hasta Castilla productos de tradición gallega.

Con el recuerdo de estas trashumancias que la mecanización del campo se llevó por delante para siempre, estos primeros compases del Camino por tierras vallisoletanas se ven acompañados también por la aparición en el paisaje de los llamados lavajos, lagunas estacionales que afloran en las depresiones que el terreno ofrece en puntos determinados de suelos poco permeables, como estos del sur provincial.

Según la época del año en la que se llegue, pueden pasar inadvertidos, acumulando distintos niveles de agua en función del régimen de lluvias y la saturación de los acuíferos.

El Camino pasa justo al lado de uno de estos lavajos o bodones, como también se les denomina, el bodón de La Vega (N41 16.283 W4 35.779), una depresión abundantemente poblada por espadañas.

En ese mismo punto, a 2,5 km de Villeguillo, se localiza un cruce de caminos en el que es posible, si así se desea, tomar la pista que llega directamente desde la localidad de Llano de Olmedo.

Pero el Camino continúa de frente, en dirección noroeste, mientras pasa junto a un amplio encerradero circular en el que los ganaderos trashumantes podían asegurar sus ganados durante la noche.

Quinientos metros después alcanza un nuevo cruce, en el que tampoco varía de dirección, mientras un pequeño pinar empieza a acompañar el viaje por el lado izquierdo. A 300 metros del último cruce se alcanza la confluencia de hasta 5 brazos diferentes en un punto (N41 16.765 W4 36.053) que puede prestarse a confusión.

Espadañas en el bodón de La Vega, con Llano de Olmedo al fondo Nuestro rumbo prosigue de frente. Es el segundo camino contando en sentido contrario a las agujas del reloj. Pero ojo: inmediatamente después (N41 16.806 W4 36.078) esta vía se desgaja en dos brazos gemelos donde resulta difícil localizar la flecha amarilla. Hay que continuar por el de la derecha, en compañía de las líneas de alta tensión.

Es el inicio de un largo trayecto por interior de un denso pinar. También la primera oportunidad de entrar en contacto con este tipo de bosque, el más representativo del sureste provincial. Caracteriza la amplia comarca vallisoletana conocida como Tierra de Pinares. Según las zonas concretas, el pinus pinea (pino piñonero) y el pinus pinaster (pino resinero), aparecen como las especies predominantes.

Una de las características principales de estos bosques es el sustrato arenoso sobre el que se asientan. De origen fluvial y procedencia cuaternaria, estas arenas tapizan un importante sector del centro y sur de la provincia.

Y de no ser por la presencia de los pinares, únicos bosques que sacan provecho de este tipo de suelo, la mecánica erosiva del viento habría convertido toda esta zona de la meseta en un desierto de las mismas características que el Sahara.

Por esa razón, y porque en algunos áreas se localizaban auténticas dunas capaces de sepultar campos de cultivo a su paso, Felipe II se aplicó en su momento a la plantación de muchos de los pinares que aún perviven en la provincia, otorgándola además uno de sus rasgos paisajísticos más identificativos.

Una de las características de este tipo de bosque es, entre otras muchas, la abundancia de senderos, caminos, cortafuegos y pistas que los cruzan y descruzan una y otra vez y en todos los sentidos. La monotonía vegetal, la planitud del suelo y la falta de puntos de referencia claros hacen difícil, en ocasiones, orientarse debidamente.

Lo mismo que calcular las distancias recorridas o dar indicaciones sobre intersecciones y desvíos. En este caso concreto, mientras se atraviesa el Pinar de Ordoño, no existe peligro alguno de pérdida: basta continuar siempre hacia el noroeste por el camino más ancho y marcado -la Cañada de los Gallegos-, mientras se disfruta del silencio que suele reinar en ellos y del reconfortante aroma a resinas que siempre los inunda.

Es así como, a 4,3 km del último desvío, se alcanza la carretera CL-602 que une Pedrajas de San Esteban y Olmedo.

En este punto se presentan dos alternativas, bien señalizadas ambas. La primera consiste en proseguir hacia Alcazarén sin abandonar la cañada, enfilando los campos de labor que se ven del otro lado de la carretera, por una pista agrícola que conduce sin pérdida -y sin sombras- hasta el despoblado de Valviadero, mientras se deja al lado derecho un desvío que se acerca a las orillas del Eresma y una granja.

Los peligros del pinar

El Camino atraviesa un denso pinar Si caminar entre pinos ofrece siempre un alivio a quien llega del territorio descarnado de los páramos, para el ciclista puede suponer una tortura: la abundancia de arena en algunos tramos atrapa por completo las ruedas hasta pararlas; salirse de ellos para evitarlos supone exponerse al peligro de los pinchazos.

El suelo de los pinares acostumbra a estar sembrado de agujas espinosas tan afiladas que desinflan al instante las cámaras de la rueda. Por eso lo mejor es superar los tramos arenosos con paciencia, pero sin salir del camino.

Valviadero, a 2,6 km de la carretera, hoy un despoblado devenido en finca particular, fue en su momento una de las poblaciones ubicadas en el Camino Real de Madrid.

Según el diccionario enciclopédico de Madoz, a mediados del siglo XIX estaba formado por 20 casas y unos cincuenta vecinos y pertenecía al alfoz de Olmedo.

De lo que queda a la vista -ruinas, abandono y un cúmulo desordenado de dependencias granjeras pintadas, en su momento, de blanco-, sobresale el perfil de la iglesia de la Visitación, templo del siglo XIV levantado en mampostería y ladrillo.

El Camino bordea el lugar, en el que una cadena pone límite a la curiosidad ajena, para continuar entre campos de labor en dirección noroeste.

Sin hacer caso a una siguiente bifurcación que por la izquierda se dirige recta hacia la azucarera de Olmedo, dos kilómetros después de Valviadero llega el momento de cambiar la pista agrícola por una desviación que nace hacia la derecha al mismo tiempo que reaparecen los pinares (N41 20.526 W4 40.201), en un punto que señalan, también, las flechas amarillas.

Los siguientes 1.245 metros corren entre pinares hasta alcanzar el límite de la urbanización La Luz, que se rodea dejándola a la izquierda. Tras salir a unos campos se enfila hacia la inminente N-601. Al alcanzarla, toca compartir el paso con su ajetreado tráfico caminando hacia la derecha, en dirección a Valladolid durante unos 900 metros. Tras pasar el puente sobre el Eresma y ante un mesón de carretera, se abre por la derecha el firme de la Cañada Real que conduce, en 1.449 metros hasta la localidad de Alcazarén, donde se entra por la ermita del Santo Cristo. Desde la CL-602 hasta aquí han sido 9,5 km de trayecto.

La segunda forma de llegar a Alcazarén desde el cruce con la CL-602 ahorra un kilómetro mientras discurre por el interior de un denso y extenso pinar, ofreciendo mucha sombra, al tiempo que brinda la posibilidad de disfrutar de un ecosistema tan representativo del sureste provincial. Quien prefiera este derrotero debe girar por la carretera hacia la derecha, en dirección a Pedrajas, pasar ante la inmediata Casa de la Cañada y salirse de la vía al alcanzar el viejo puente de Vadalba, tendido sobre las aguas del Eresma, construido en 1895 y ya jubilado de soportar el tránsito del tráfico.

La finca de Valviadero fue, en su origen, una antigua población  

En la otra orilla, el camino continúa durante 200 metros en paralelo a la carretera hasta que gira a la izquierda para colocarse en orientación noroeste y enfilar hacia los pinares.

Tras alcanzar las ruinas de la Casa del Pisón, que recuerdan la existencia de un batán para enfurtir paños junto a la orilla del río, y continuar de frente por unos metros, el camino topa con un campo de labor que bordea dejándolo a la izquierda. Estos primeros metros por el interior del pinar se ven salpicados por una sucesión de desvíos arenosos en los que guía la doble señalización que comparten el Camino, con sus flechas amarillas, y un sendero de pequeño recorrido, con balizas de madera de color amarillo y blanco.

Ambas, no tardan en entroncar con el Camino de Coca (N41 19.951 W4 37.256), que une siguiendo la orilla derecha del Eresma esta localidad con Alcazarén. Trescientos metros después se produce una nueva bifurcación en la que ambas señalizaciones se separan.

El brazo derecho, señalizado como un sendero PR, sigue por la Dehesa de Pasamuertos, mientras que las flechas amarillas desvían por el ramal izquierdo sin perder el Camino de Coca mientras introducen de lleno en la densa mancha forestal del Pinar de Valviadero.

Desde la bifurcación aún restan 5 km hasta arribar a Alcazarén. Y aunque parece incontable el número de caminos que se cruzan es imposible perderse. Abundan también las flechas amarillas y basta con no abandonar el camino más marcado, siempre con orientación noroeste.

Además, el Camino de Coca se ve cada vez más encajonado tanto por el discurrir del Eresma, que acompaña todo el rato por la zquierda, como por la carretera VP-1104 que, por la derecha, une las localidades de Pedrajas de San Esteban y Alcazarén.

Así se llega a Alcazarén, población ubicada en el ecuador del Camino de Santiago que une Madrid y Sahagún.

El origen de la población actual de Alcazarén parece estar en la fundación que se realiza a comienzos del siglo XII, durante las repoblaciones de la meseta.

Mientras que su topónimo, posiblemente derivado del árabe al-Qasrayn, con el significado de "dos alcázares", revela un asentamiento árabe anterior.

Tras la asimilación cristiana, Alcazarén pasará a formar parte de la Tierra de Olmedo hasta que en el siglo XVI es vendida por el rey Felipe IV y posteriormente recuperada, previo pago de una cantidad considerable, por los regidores de la villa.

Torre de la iglesia de Santiago, en Alcazarén De su patrimonio monumental destaca la iglesia de Santiago, que se asoma al ágora de la plaza Mayor. Data del siglo XIV y forma parte del catálogo de templos de estilo mudéjar que salpican el centro y sur provincial. Su retablo mayor está dedicado al apóstol Santiago, que aparece en la hornacina central representado como "el matamoros" que combate en la batalla de Clavijo.

También merecen atención los frescos góticos que aparecieron en 1986 en el transcurso de una restauración, ocultos hasta entonces bajo una capa de yeso. Adosada a la cabecera del templo queda la capilla de la Virgen del Carmen, realizada en el siglo XVIII con la aportación de la feligresía.

Su cúpula luce una rica ornamentación de yeserías policromadas que merece la pena contemplar con atención. En el exterior del templo, destaca la realización mudéjar de su ábside semicircular. A la misma plaza se asoma el edificio del Ayuntamiento, que conservó la fachada del siglo XVIII tras la reedificación a la que fue sometido, debido a un incendio, en el siglo XX.

El otro templo de la localidad estuvo dedicado a San Pedro y fue un destacado ejemplo románicomudéjar del que ha sobrevivido el ábside semicircular y un tramo de la cabecera.

Tras devenir en una ruina de la que se salvó lo que ahora puede verse, su recinto interior sirve hoy para la celebración de conciertos y actos culturales.

La decoración exterior del ábside y el tramo de cabecera se articulan mediante la superposición de tres filas de arcos doblados realizados en ladrillo.

Adosada al pie de la torre queda una fuente realizada en 1795.

A la entrada de la población, para quienes han llegado por la Cañada Real, queda la ermita del Cristo del Humilladero, de estilo barroco y siglo XVIII.

Ábside de San Pedro, en Alcazarén Por raro que parezca son dos nombres ligados de una u otra forma a la historia de Alcazarén. El primero porque en esta villa fue apresado para ser conducido a Valladolid y después a Madrid, donde fue ejecutado. El segundo, porque este héroe de la Guerra de la Independencia trabajó en la villa durante más de un año como cobrador de impuestos.

Luis Candelas fue un bandolero que ganó fama en la primera mitad del siglo XIX tanto por sus hazañas de ladrón como por el halo de justiciero que supo proyectar sobre el pueblo, de tal manera que pronto su figura se convirtió en leyenda.

Tras intentar huir a Inglaterra sin conseguirlo fue descubierto por un agente de aduanas y apresado mientras dormía, el 18 de julio de 1837, en una posada ubicada frente a la iglesia de San Pedro de Alcazarén. El 2 de noviembre murió ajusticiado por garrote vil en la cárcel madrileña de El Saladero.

Escapadas

  • Ayuntamiento

    Llano de Olmedo

    Un lugar tranquilo, sosegado, con calles y paisaes que invitan al descanso. Su iglesia de San Pedro Apóstol es un modesto edificio del s.XVIII, de ladrillo y con una torre. La cúpula va decorada con yeserías policromadas que representan los cuatro Evangelios.

  • Iglesia de Santa Maria del Castillo

    Olmedo

    Lope de Vega universalizó el municipio en su famoso drama sobre la trágica muerte del Caballero de Olmedo. Villa amurallada, conserva dos de los siete arcos que daban acceso al recinto, el de San Miguel y el de la Villa.

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

    Almenara de Adaja

    Destaca su Museo de Las Villas Romanas, con interesantes mosaicos decorados con motivos vegetales y geométricos, de una fecha posterior al siglo III. La iglesia parroquial, de la Asunción, es un pequeño edificio de ladrillo románico-mudéjar.

  • Vista

    Puras

    La iglesia parroquial de la Asunción es un edificio de ladrillo de mediados del s.XVI con reformas posteriores. Villa Romana. Está compartida territorialmente con el pueblo vecino de Almenara de Adaja. Data del siglo I d.C. y conserva unos magníficos mosaicos.

  • Plaza Mayor

    Pedrajas de San Esteban

    La iglesia parroquial está dedicada a San Esteban construida en el siglo XVIII en piedra caliza, y la ermita a la Virgen de Sacedón situada a unos 3 km del casco urbano, guarda una talla gótica del siglo XV. Es el primer productor de piñón de España.

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