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Villeguillo - Alcazarén: 16,6 km

Desnivel acumulado de subida: 35 m / Desnivel acumulado de bajada: 60 m / Altitud máxima: 769 m / Altitud mínima: 723 m

Villeguillo - Olmedo - Alcazarén: 21,26 km

Desnivel acumulado de subida: 18 m / Desnivel acumulado de bajada: 99 m / Altitud máxima: 811 m / Altitud mínima: 703 m


Etapa 01 Villeguillo-Alcazarén - croquisImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEl Camino de Santiago desde Madrid entra en la provincia de Valladolid procedente de la localidad segoviana de Villeguillo. Desde ella parte mientras recorre la Cañada de los Gallegos, que recuerda en su nombre el tránsito histórico de las cuadrillas de segadores procedentes de Galicia que durante siglos bajaron a Castilla en tiempo de siega. Su memoria permanece aún hoy viva en buena parte de la meseta septentrional y, muy especialmente, en las localidades de Tierra de Campos, tan ligadas a la explotación cerealista. Estas cuadrillas, "los gallegos", estaban especializadas en la siega del cereal y durante el verano trashumaban de una localidad a otra aportando una mano de obra sin la cual era imposible acometer estas faenas. Al finalizar la campaña, las cuadrillas regresaban de nuevo a sus poblaciones de origen por caminos como este, llevando con ellos las ganancias del trabajo, además de productos de la meseta difíciles de encontrar en Galicia, de la misma forma que ellos traían hasta Castilla productos de tradición gallega.


Con el recuerdo de estas trashumancias que la mecanización del campo se llevó por delante para siempre, estos primeros compases del Camino por tierras vallisoletanas se ven acompañados también por la aparición en el paisaje de los llamados lavajos, lagunas estacionales que afloran en las depresiones que el terreno ofrece en puntos determinados de suelos poco permeables, como estos del sur provincial. Según la época del año en la que se llegue, pueden pasar inadvertidos, acumulando distintos niveles de agua en función del régimen de lluvias y la saturación de los acuíferos. El Camino pasa justo al lado de uno de estos lavajos o bodones, como también se les denomina, el bodón de La Vega (N41 16.283 W4 35.779), una depresión abundantemente poblada por espadañas. En ese mismo punto, a 2,5 km de Villeguillo, se localiza un cruce de caminos en el que es posible, si así se desea, tomar la pista que llega directamente desde la localidad de Llano de Olmedo.


Es también el arranque del desvío que acerca hasta Olmedo para dirigirse más tarde hasta Alcazarén, en el punto final del tramo. Tomar este camino supone añadir unos 5 kilómetros respecto a la otra opción pero, a cambio, ofrece el impagable premio de visitar una de las localidades con mayor patrimonio histórico y monumental de la provincia de Valladolid. Este desvío, que se encuentra perfectamente señalizado en todo su recorrido, acerca en primer lugar hasta Llano de Olmedo. Este pequeño pueblo, que tiene el honor de ser el primero por cuyo término circula el Camino a su paso por la provincia de Valladolid, cuenta también con uno de los mejores cruceros que verá el peregrino en esta provincia. Se localiza a la entrada de la población por la carretera que llega de Olmedo.


Crucero Llano de OlmedoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoUnos metros más adelante, por esa misma carretera y en el lado izquierdo, se toma la pista que entre los campos de labor vuelve a salir de nuevo a ella justo a la entrada de Aguasal, localidad crecida en torno a dos "cárcavas" –la Grande y la Chica- o lavajos tan característicos en esta zona de la provincia. De nuevo entre campos de labor el camino penetra en Olmedo por la parte trasera del Polígono de la Estación.


Olmedo ofrece un denso repertorio de rincones de interés algunos de ellos sobrevolados por la densa sombra de un caballero cuya fama se debe, sobre todo, a la célebre obra teatral "El Caballero de Olmedo" de Lope de Vega. Un ejemplo es el Festival de Teatro Clásico que se ha ido haciendo un importante hueco entre la programación de este tipo de festivales en España. O el Palacio del Caballero, sede principal del Festival y Centro de Interpretación de visita imprescindible. Otro rincón imprescindible de Olmedo es su parque temático del Mudéjar de Castilla y León. En sus 15.000 metros cuadrados encontramos 21 réplicas a escala 1:6 o 1:8 de edificios mudéjares de Castilla y de León. La minuciosidad de las reproducciones, realizadas con los mismos materiales que los edificios originales, sorprende tanto como enganchan a los más pequeños los trenecitos, también a escala, que circulan por todo el recinto.


Una forma de comprobar la fidelidad de algunas de esas copias es iniciar el paseo en torno a las murallas que rodean la población. Junto al arco de San Miguel queda la iglesia del mismo nombre que alberga en su interior la cripta de la Soterraña, con retablos de Lucas Jordán. Traspasar el arco, aunque sólo sea para continuar durante un rato el paseo, es penetrar de nuevo en el territorio del caballero: su laberinto de callejas, ábsides de ladrillo, iglesias y rinconadas, escenario de duelos y quebrantos que, si es de noche, pueden emboscar hasta el alma.


Desde Olmedo el Camino parte por la N-601 tomada hacia Valladolid para abandonarla enseguida y tomar un camino que por la derecha corre paralelo a ella. Esta larga recta, presidida por la imponente mole de la Azucarera de Olmedo, finaliza cuando el Camino, tras pasar por la parte trasera de la urbanización La Luz, vuelve a salir de nuevo a la ajetreada carretera. Es un breve tramo que, por suerte, finaliza después de pasar el puente sobre el río Eresma cuando, por la derecha, surge el camino que acerca hasta la localidad de Alcazarén.


OlmedoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoPara quienes decidan obviar la visita a Olmedo, el camino que traemos desde Villeguillo continúa de frente, en dirección noroeste, por la Cañada de los Gallegos mientras pasa junto a un amplio encerradero circular en el que los ganaderos trashumantes podían asegurar sus ganados durante la noche. Quinientos metros después alcanza un nuevo cruce, en el que tampoco varía de dirección, mientras un pequeño pinar empieza a acompañar el viaje por el lado izquierdo. A 300 metros del último cruce se alcanza la confluencia de 4 brazos diferentes en un punto (N41 16.765 W4 36.053) que puede generar algo de duda. Nuestro rumbo prosigue de frente. Es el segundo camino contando en sentido contrario a las agujas del reloj. Pero ojo: inmediatamente después (N41 16.806 W4 36.078) esta vía se desgaja en dos brazos gemelos. Un hito nos indica claramente que hay que continuar por el de la derecha, en paralelo a las líneas de alta tensión. Es el inicio de un largo trayecto por interior de un denso pinar. También la primera oportunidad de entrar en contacto con este tipo de bosque, el más representativo del sureste provincial. Tanto, que caracteriza la amplia comarca vallisoletana conocida como Tierra de Pinares. En ella, y según las zonas concretas, el pinus pinea (pino piñonero) y el pinus pinaster (pino resinero), aparecen como las especies predominantes.


Una de las características principales de estos bosques es el sustrato arenoso sobre el que se asientan. De origen fluvial y procedencia cuaternaria, estas arenas tapizan un importante sector del centro y sur de la provincia. Y de no ser por la presencia de los pinares, únicos bosques que sacan provecho de este tipo de suelo, la mecánica erosiva del viento habría convertido toda esta zona de la meseta en un desierto de las mismas características que el Sahara. Por esa razón, y porque en algunos áreas se localizaban auténticas dunas capaces de sepultar campos de cultivo a su paso, Felipe II se aplicó en su momento a la plantación de muchos de los pinares que aún perviven en la provincia, otorgándola además uno de sus rasgos paisajísticos más identificativos.

Los peligros del pinar

Si caminar entre pinos ofrece siempre un alivio a quien llega del territorio descarnado de los páramos, para el ciclista puede suponer una tortura: la abundancia de arena en algunos tramos atrapa por completo las ruedas hasta pararlas; salirse de ellos para evitarlos supone exponerse al peligro de los pinchazos. El suelo de los pinares acostumbra a estar sembrado de agujas espinosas tan afiladas que desinflan al instante las cámaras de la rueda. Por eso lo mejor es superar los tramos arenosos con paciencia, pero sin salir del camino.


También es característico de este territorio la abundancia de senderos, caminos, cortafuegos y pistas que los cruzan y descruzan una y otra vez y en todos los sentidos. La monotonía vegetal, la planitud del suelo y la falta de puntos de referencia claros hacen difícil, en ocasiones, orientarse debidamente. Lo mismo que calcular las distancias recorridas o dar indicaciones sobre intersecciones y desvíos. En este caso concreto, mientras se atraviesa el Pinar de Ordoño, no existe peligro alguno de pérdida: basta continuar siempre hacia el noroeste por el camino más ancho y marcado –la Cañada de los Gallegos-, mientras se disfruta del silencio que suele reinar en ellos y del reconfortante aroma a resinas que siempre los inunda.


Mojón camino de MadridImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEs así como, a 4,3 km del último desvío, se alcanza la carretera CL-602 que une Pedrajas de San Esteban y Olmedo. Toca aquí girar por la carretera hacia la derecha, en dirección a Pedrajas, pasar ante la inmediata Casa de la Cañada y salirse de la vía al alcanzar el viejo puente de Valdaba, tendido sobre las aguas del Eresma, construido en 1895 y ya jubilado de soportar el tránsito del tráfico actual. En la otra orilla, el camino continúa durante 200 metros en paralelo a la carretera hasta que gira a la izquierda para colocarse en orientación noroeste y enfilar hacia los pinares. Tras alcanzar las ruinas de la Casa del Pisón, que recuerdan la existencia de un batán para enfurtir paños junto a la orilla del río, el Camino gira hacia la derecha bordeando una valla con machas amarillas, sube un repecho y se incorpora hacia la izquierda por la Cañada Real Leonesa Oriental que corre entre vallas durante unos metros. Al acabar la valla de la derecha surge un ramal por ese lado, que no se coge, e inmediatamente una bifurcación en uve en la que se sigue por la derecha y un poco más adelante por la izquierda.


Es el Camino de Coca o del Valle que introduce de lleno en la densa mancha forestal del Pinar de Valviadero. Desde la bifurcación aún restan 5 km hasta arribar a Alcazarén. Y aunque parece incontable el número de caminos que se cruzan es imposible perderse: abundan también las flechas amarillas y basta con no abandonar el camino más marcado, siempre con orientación noroeste.


Así se llega a esta población ubicada en el ecuador del Camino de Santiago que une Madrid y Sahagún. El origen de la población actual de Alcazarén parece estar en la fundación que se realiza a comienzos del siglo XII, durante las repoblaciones de la meseta, mientras que su topónimo, posiblemente derivado del árabe al-Qasrayn, con el significado de "dos alcázares", revela un asentamiento árabe anterior. Tras la asimilación cristiana, Alcazarén pasará a formar parte de la Tierra de Olmedo hasta que en el siglo XVI es vendida por el rey Felipe IV y posteriormente recuperada, previo pago de una cantidad considerable, por los regidores de la villa. De su patrimonio monumental destaca la iglesia de Santiago, que se asoma al ágora de la plaza Mayor. Data del siglo XIV y forma parte del catálogo de templos de estilo mudéjar que salpican el centro y sur provincial. Su retablo mayor está dedicado al apóstol Santiago, que aparece en la hornacina central representado como "el matamoros" que combate en la batalla de Clavijo. También merecen atención los frescos góticos que aparecieron en 1986 en el transcurso de una restauración, ocultos hasta entonces bajo una capa de yeso. Adosada a la cabecera del templo queda la capilla de la Virgen del Carmen, realizada en el siglo XVIII con la aportación de la feligresía. Su cúpula luce una rica ornamentación de yeserías policromadas que merece la pena contemplar con atención. En el exterior del templo, destaca la realización mudéjar de su ábside semicircular. A la misma plaza se asoma el edificio del Ayuntamiento, que conservó la fachada del siglo XVIII tras la reedificación a la que fue sometido, debido a un incendio, en el siglo XX.


El otro templo de la localidad estuvo dedicado a San Pedro y fue un destacado ejemplo románico mudéjar del que ha sobrevivido el ábside semicircular y un tramo de la cabecera. Tras devenir en una ruina de la que se salvó lo que ahora puede verse, su recinto interior sirve hoy para la celebración de conciertos y actos culturales. La decoración exterior del ábside y el tramo de cabecera se articulan mediante la superposición de tres filas de arcos doblados realizados en ladrillo. Adosada al pie de la torre queda una fuente realizada en 1795. A la entrada de la población, para quienes han llegado desde Olmedo, queda la ermita del Cristo del Humilladero, de estilo barroco y siglo XVIII.

Luis Candelas y el Empecinado

Por raro que parezca son dos nombres ligados de una u otra forma a la historia de Alcazarén. El primero porque en esta villa fue apresado para ser conducido a Valladolid y después a Madrid, donde fue ejecutado. El segundo, porque este héroe de la Guerra de la Independencia trabajó en la villa durante más de un año como cobrador de impuestos. Luis Candelas fue un bandolero que ganó fama en la primera mitad del siglo XIX tanto por sus hazañas de ladrón como por el halo de justiciero que supo proyectar sobre el pueblo, de tal manera que pronto su figura se convirtió en leyenda. Tras intentar huir a Inglaterra sin conseguirlo fue descubierto por un agente de aduanas y apresado mientras dormía, el 18 de julio de 1837, en una posada ubicada frente a la iglesia de San Pedro de Alcazarén. El 2 de noviembre murió ajusticiado por garrote vil en la cárcel madrileña de El Saladero.


ESCAPADAS


Almenara de Adaja-PurasMuseo de las Villas RomanasImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto

La recuperación de los restos de una lujosa casa señorial romana del siglo IV es el eje sobre el que gira el Museo de las Villas Romanas Almenara de Adaja-Puras. La infraestructura museística utilizada permite asistir a la recreación de la vida cotidiana en las villas romanas que existieron en la península en esa época. Las excavaciones llevadas a cabo en ella han sacado a la luz los interesantes mosaicos y pinturas murales con las que los propietarios terratenientes adornaban las estancias.

Museo de las Villas Romanas: 983 62 60 36

Web: valladolidesvino.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva


Plaza Mayor Pedrajas de San EstebanImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoPedrajas de San Esteban

Gracias al entorno en medio del que se encuentra, un mar de pinares que se prolonga durante kilómetros, esta localidad se ha convertido en la primera productora de piñón de España. Su templo principal es el de San Esteban, construido a principios del siglo XVIII aunque la torre fue levantada en el XVI. Un hermoso rincón del que parten varias rutas pedestres señalizadas es el de la ermita de Sacedón, junto a las aguas del Eresma y en el camino que llega de Coca.

Ayuntamiento: 983 605 005

Web: pedrajas.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva




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