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Mapa Camino de Alcazarén-ValdestillasImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto Para la salida de Alcazarén hay que tomar como referencia el ábside de San Pedro, la fuente del siglo XVIII y, sobre todo, la flecha pintada sobre un bordillo indicando en dirección a la zona de bodegas. Por esa parte se prolonga el ramal de carretera que en 800 metros sale a la N-601. Del otro lado, el Camino se adecúa por la Cañada de Valdestillas a Alcazarén, deja un pequeño pinar a la derecha y alcanza una bifurcación en 1 km.

El Camino prosigue por el ramal derecho, sin variar la orientación. Un kilómetro después, cuando el pinar empieza a cobrar mayor presencia, un depósito circular de agua sirve como punto de referencia.

Los siguientes 1.260 metros discurren por el interior del pinar de Navarredonda hasta desembocar en la puerta del caserío de Brazuelas (N41 23.568 W4 43.058), antigua población y hoy finca privada que se menciona en un documento de 1125, y del que se cuenta que en su castillo estuvo preso por orden de Juan II, un tal conde Luna, que en ella murió en 1434.

Este conde Luna fue el caballero aragonés Fadrique de Aragón y conde de Luna (1400-1434), hijo de Martín de Aragón y Luna (1376-1409), rey de Sicilia. A la fuerza ahorcan, el Camino bordea la propiedad dejándola al costado izquierdo.

Si alguien cree ver en la distancia la imagen luchadora contra el viento de un Santiago Peregrino transitando por el corazón de estos pinares, debe saber que no es espejismo, ni ofuscación de una mente deseosa de alcanzar pronto la meta, y que hasta no hace mucho tiempo lo que los peregrinos encontraban aquí era un auténtico crucero gallego del siglo XIX.

El rodeo que se hace a la finca finaliza 900 metros después al alcanzar un cruce de varios brazos (N41 23.997 W4 43.411) en el que hay que proseguir por el de la izquierda, o sea, de frente y sin perder la dirección noroeste que se trae.

Los siguientes 2,5 km discurren por el interior del pinar, con el río Eresma corriendo por la izquierda, hasta desembocar en la carretera VA-404 que une Matapozuelos y Mojados. Tras girar en ella hacia la izquierda y cruzar el río, el Camino gira hacia la derecha por la pista agrícola que ocupa el lugar de la Cañada de Valdestillas a Olmedo.

Y 1,8 km más adelante se alcanza una confluencia de caminos en la que hay que proseguir de frente para, en 300 metros más, tomar el desvío que aúpa hasta el altozano sobre el que se asienta la ermita de Sieteiglesias (N41 26.266 W4 45.213).

El templo, cuyas hechuras humildes no evidencian la mucha devoción que su Virgen concita sobre todo entre los vecinos de la localidad de Matapozuelos. Está vinculado por la tradición a un antiguo asentamiento que ocuparía este mismo lugar y del que el templo sería ya el único vestigio.

Sí hay evidencias, sin embargo, de ocupaciones ancestrales en este interfluvio en el que convergen los ríos Eresma y Adaja, y en el que se han descubierto restos de poblamiento vacceo perteneciente a la Segunda Edad de Hierro, y otros posteriores de origen romano.

En cualquier caso, y aunque El Pico, como se conoce al triangulo de tierra que queda entre los dos ríos, aparece vallado, merece la pena un garbeo hasta donde se pueda por las orillas del Adaja.

Otra tradición un tanto fantasiosa vincula este templo y enclave con santo Toribio de Liébana, quien fundaría sobre las ruinas del antiguo poblado una ermita junto a otros seis monjes. Cada monje o eremita vivía en una casa, cada una con su capilla, que, todas juntas, acabarían dando lugar al nombre actual.

La ermita de Sieteiglesias se ubica en un lugar donde hubo ocupación prehistórica

El Camino prosigue hacia Valdestillas cruzando las aguas del Adaja sobre los arcos de un puente de pretendida factura romana al que los vecinos volaron uno de sus arcos, luego reconstruido en ladrillo, para evitar el paso de la francesada durante la Independencia. El puente pudiera ser un resto de la misma calzada romana que pasa por la Fuenfría.

Lo cierto es que, aunque el Adaja pueda parecer un río canijo, más arenoso que bravo, hay épocas del año y momentos puntuales en los que sobrepasa con ganas y mucha fuerza la altura del puente impidiendo el paso por aquí.

Si es así, toca regresar al último cruce, tomar el Camino de los Alcaravanes, que corre paralelo al río, enlazar con la carretera que lleva a Matapozuelos y tomar allí el camino de regreso a la ermita, pero por la otra orilla, con un rodeo de 9 km. Al otro lado del puente se abre un abanico de tres brazos en el que debe seguirse por la derecha.

Sin variar la orientación norte, ni tomar otro desvío, el perfil de la localidad de Valdestillas se va haciendo cada vez más nítido entre los campos mientras se recorren los 4 km que median entre este punto y el pueblo.

El río Adaja antes de confluir con el Eresma Valdestillas es un ejemplo de libro de cómo hay pueblos que nacen al amparo de un camino: no hay otro en toda la provincia que evidencie tan a las claras su origen. Por eso, y aunque la modernidad ha deformado mucho su estructura ancestral, se estira como ninguno a lo largo de la calle Real: tanto, que lleva 2 km atravesarlo de parte a parte, hasta que la estación de tren pone punto final a la calle y comienza el descenso hacia el río.

A esa calle se asoma el ábside de la iglesia de Santa María y, frente al ábside, el único tramo de soportales que antaño debieron ser habituales todo a lo largo. También alguno de los escudos nobiliarios que recuerdan el asentamiento en la villa de algunas familias notables.

Algo que no extraña tanto si se recuerda que este fue un punto destacado de parada y fonda en los caminos de Lisboa y Salamanca y de Madrid a Valladolid.

El mesón de Valdestillas aparece citado por Cervantes en El Coloquio de los perros y por Avellaneda en el Quijote apócrifo.

Su topónimo parece devenir del de Valle de las Astillas, por las espesuras boscosas que aún hoy arropan el caserío.

Escapadas

  • Pza Santa Maria

    Mojados

    La Iglesia de Santa María: mudéjar del s.XIV con reformas en el XV. La iglesia de San Juan: mudéjar, s.XIII-XIV. Muros de mampostería y ladrillo. La ermita del Nuestra Señora de las Luguillas. Barroca, de fines del siglo XVII, bóvedas con pinturas del XVIII.

  • Santa Maria Magdalena

    Matapozuelos

    Su Iglesia de Santa María Magdalena tiene tres cuerpos de ladrillo, es del siglo XVI aunque la portada y la torre son del XVIII. Está declarada bien de interés cultural. También está la ermita de Sieteiglesias, en su entorno se encuentra un pequeño paraiso de vegetación.

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