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Flora y fauna según Delibes...

FLORA:

La ACEDERA en Miguel Delibes:

La ACEDERAImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto

La acedera es la Rumex acetosa. Su nombre específico se debe a su sabor a vinagre, por loq ue también se la conoce como vinagrera.

En el campo, crece en zonas húmedas, cercanas a riberas, zonas umbrías y manchas de bosques de suelo húmedo. Es una planta muy común, de origen europeo.

Crece con raíces furtes, algo leñosas, que producen un grupo de hojas a ras de suelo. Las más jóvenes tiene pedúnculos que van perdiéndose en las más viejas y grandes. Las hojas jóvenes son las que se cortan y consumen como verdura, sustituyendo, incluso a espinacas o acelgas.

El tallo de la planta crece recto y fino, con flores de color verdoso rojizo, que se vuelven de rojo púrpura al ser fecundadas.

Contiene vitamina C y ácido fólico y se ha usado como remedio contra picaduras de insectos, contra el acné, como diurétic y laxante y apra combatir al inflamación de encías.

FAUNA:

La CIGÜEÑA en Miguel Delibes:

La CIGÜEÑAImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEl último coto, p. 63
Cigüeñas madrugadoras
(18-XII-87)

¿Qué les pasa a las cigüeñas de Castilla? Ocurre con ellas un doble y curioso fenómeno. Cada vez vienen menos, pero cada año madrugan más. Ya no aguardan a San Blas como hacían antaño: “Por San Blas la cigüeña verás”. A mediados de diciembre he visto dos pares en los campanarios del pueblo vallisoletano de Mojados, en la carretera de Madrid.


Nombre científico: Ciconia ciconia.

Nombre común más empleado: Cigüeña blanca

Otros nombres castellanos: Cigüeña común

Voz: es muy silenciosa, aunque si se siente amenazada –sobre todo los pollos- puede emitir un silbido o chillidos débiles. El sonido más característico es su “crotoreo”: el golpeteo de las mandíbulas, una contra otra, como una castañuela, de forma muy rápida, que llega a sonar como una melodía de percusión.


Aprendiendo de Miguel Delibes

El texto de El último coto en el que se nombran las cigüeñas, nos muestra al Delibes observador.

Si tuviera que dar tres ejemplos en los que Miguel Delibes se muestra como un clásico, daría los siguientes: orden, sobriedad y observación precisa.El texto de El último coto es fruto de una precisa observación, al igual que este otro que Delibes tiene que haber escrito después de observar en innumerables ocasiones a las liebres por el campo:

Junto al abuelo Román, el Nini aprendió a conocer las liebres; aprendió que la liebre levanta larga o se amona entre los terrones; que en los días de lluvia rehúye las cepas y los pimpollos; que si sopla norte, se acuesta al sur del monte o del majuelo y, si sur, al norte; que en las soleadas mañanas de noviembre busca la amorosa abrigada de las laderas. Aprendió a distinguir la liebre de los bajos –parda como la tierra de la cuenca-, de la del monte –roja como la tierra del monte-. Aprendió que la liebre ve lo mismo de día que de noche e, incluso cuando duerme; aprendió a distinguir el sabor de la liebre cazada a escopeta (…)

 Las ratas, pp. 33-34


Biología de la cigüeña

 La cigüeña ya ha aparecido en esta guía de fauna “delibesiana” (cita para Esguevillas de Esgueva). La comentamos nuevamente, al extender la cita en la que el escritor nombre a Mojados y su observación de dos nidos. Hoy, en Mojados se pueden apreciar bastantes más nidificaciones de cigüeña, repartidas en atalayas religiosas e industriales.

 Como resumen de la biología de la cigüeña que ya se citó, recordamos la querencia de los machos por el nido, más que por la hembra. Éstas llegan más tarde a nuestra región y, si ya tuvieron pareja, se acercan al mismo nido de otros años. Si son hembras jóvenes, al macho joven que más las convence con sus crotoreos.

 Crían varios pollos y el macho trae varias veces al día alimento variado, donde hay una gama enorme de presas. En pocos meses, los pollos son capaces de emigrar con los adultos a las tierras cálidas de África.

 La cigüeña es una de las “aves buenas”, un animal que cae bien al hombre, desde época antigua: para los romanos era el ave protectora de madres, gestantes y recién nacidos. En Escandinavia, las cigüeñas llegaban con los brotes que despertaban el campo, con los primeros días de primavera: anunciaban el renacer de la tierra. En el antiguo Egipto eran el símbolo del alma y en China las encargadas de subir el alma de los difuntos al cielo.

 Los griegos admiraban su dedicación al cuidado de sus pollos y las fiestas de fertilidad de primavera coincidían con la llegada de los adultos a sus viejos nidos. De ahí fue fácil pasar a la relación de la cigüeña con las embarazadas y los alumbramientos.

 La cigüeña muestra uno de los cambios de comportamiento migrador más claros de los últimos años: hasta mediados del siglo XX, el ciclo viajero de la cigüeña incuía su viaje hacia África, a finales de agosto. Sin embargo, a partir del desarrollo, con el crecimiento de basureros al aire libre, las cigüeñas comenzaron a quedarse todo el año: su alimento estaba asegurado con los desperdicios de comida humana y la prole de ratas, ratoncillos y topillos que abundaban en estos vertederos.

 Los estudios científicos se dedicaron durante casi tres décadas a estudiar este comportamiento y la superabundancia de ejemplares, motivados por la facilidad de alimentar a los pollos. Pero a finales de siglo los vertederos al aire libre se han ido cerrando y el tratamiento de basuras se realiza, actualmente, en instalaciones cerradas. Se han eliminado los focos de roedores y de contaminación de suelos y aguas subterráneas y se ha barrido, de un plumazo, el superhábit de alimentos de las cigüeñas. En consecuencia, sus poblaciones han vuelto a disminuir y su comportamiento ha recuperado el antiguo calendaro migrador: las cigüeñas vuelven a marcharse en comienzos de otoño para regresar a mediados o finales de invierno.

 Por cierto, en África también son pájaros bendecidos por su relación con los agricultores: son uno de los controladores naturales de la temida langosta de campo, la Schistocera gregaria. La langosta es una golosina para las jóvenes cigüeñas que se quedan varios años en África, antes de comenzar sus viajes de apareamiento hacia el Norte. En los campos donde la langosta comienza a multiplicarse explosivamente, se reúnen decenas de cigüeñas que siguen metódicamente a los insectos, atrapándolos uno a uno con sus largos picos.


Situación en Castilla y León


En el año 2.004 se han censado unas 12.000 parejas reproductoras en la región. Las provincias con mayor población son León y Salamanca. Valladolid es una de las de más bajo número de cigüeñas, lo que da mayor valor aún a la nutrida colonia de Mojados.


CNEA: “de interés especial”.

LRAE: no aparece

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