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Pasarela de madera sobre el río Duratón, afluente del Duero, en el parque fluvial de Peñafiel, de inicio de la etapa 12 entre Peñafiel y Quintanilla de OnésimoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEsta etapa 12, que discurre entre Peñafiel y Quintanilla de Onésimo, tiene un total de 30 kilómetros de sendero que realizamos en cinco jornadas (22 de mayo, 10, 24 y 31 de agosto, 14 y 18 de septiembre de 2013).

Comienza en Peñafiel en la margen izquierda del río Duratón, afluente del Duero por su margen izquierda en un parque fluvial, situado en el Callejón o Calle San Fructuoso. Para una mejor ubicación diré que hay una pasarela de madera que comunica esta margen izquierda con la Avenida de la Constitución, esquina con la calle de La Pedraja.

Desde el km. 0 contemplamos el castillo de Peñafiel, que nos hace recordar al erudito Infante Juan Manuel, sobrino de Alonso X el Sabio y autor, entre otras obras, de “El Conde Lucanor”. El castillo, en la actualidad, alberga la sede del Museo Provincial del Vino.

Además, este año 2013, Peñafiel está celebrando el milenario del fuero otorgado por el conde castellano Sancho García a la villa en el año 1013.

El inicio de esta etapa, que coincide en fecha con la finalización de la 11, nos resulta complicado debido a las crecidas, fundamentalmente los últimos dos meses, de éste nuestro Duero que tanto viene gustando de llamar nuestra atención.

Y digo complicado porque la tenemos que interrumpir antes de alcanzar el km. 3, por lo deteriorado de la senda en algunos tramos, no sin antes disfrutar del paisaje que nos brinda la del recorrido de los 2,5 kilómetros que nos son permitidos realizar, tanto de ida como de regreso, y que nos ofrece la oportunidad de tener otra perspectiva del castillo de Peñafiel, al igual que el paisaje que conforma el cauce del Duratón y su entorno que se mezcla con las huellas que ha dejado por sus crecidas y que nos muestra la cantidad ingente de materiales que arrojamos de manera indiscriminada y sin ninguna responsabilidad. Falta de responsabilidad que nos recuerda el río (sin que ello nos avergüence) al igual que el mar al devolvernos lo que no le pertenece. Deberíamos de concienciarnos del daño que nos hacemos cuando utilizamos su cauce como basurero, tendiendo trampas a los peces, aves acuáticas y, por asimilación, a cuantos “animales”, por derecho, moran este hábitat.

Así las cosas, posponemos esta etapa y la retomamos en el mes de agosto, desde Pesquera de Duero, al encuentro del km. 2 donde lo dejamos en el mes de mayo.

El paisaje ha cambiado y el estado de la senda mejorado y donde, en mayo, observamos sin obstáculos la desembocadura del Duratón en el Duero, que no pudimos salvar para finalizar la etapa 11, ahora en agosto tenemos ante nosotros una espectacular pasarela de madera de sorprendente diseño y recorrido que cruzamos para contemplar en su totalidad y, a continuación, realizar este tramo con las aguas del Duratón ya entregadas al Duero.

Antes de continuar, quiero compartir la información sobre este tipo de pasarelas, mas bien puentes y que el diario online asturiano “EL COMERCIO”, al hilo de la emplazada en Pesquera de Duero, nos ilustra sobre la relación existente en el diseño de éstas con monstruos de la mitología asturiana. Uno de estos monstruos, el cuélebre, parece ser la inspiración de 3 de las pasarelas que sirven para cruzar el Duratón y el Duero, en el trazado de la Senda. Después de leer la noticia me recuerda más, ésta que cruza el Duratón, a este ser fantástico que las instaladas en Pesquera de Duero y en Quintanilla de Arriba, que también, por lo que se desprende que, en Peñafiel alimentan mejor a este “ser” que en las otras 2 localidades, observación que se entiende cuando se lee el artículo que, además de indicar el enlace, reproduzco parte de alguno de los párrafos del texto:

http://www.elcomercio.es/v/20130118/ultima/cuelebre-sobre-duero-20130118.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva

Un cuélebre sobre el río Duero

“…Quienes caminan sobre él tienen la sensación de estar atravesando una barrica. Como si fuese un recipiente más de los muchos que en los alrededores sirven como reclamo turístico para la ruta del vino que transcurre por la zona. Para los que observan la construcción desde la distancia se hacen inevitables las comparaciones con una serpiente, debido al zigzag que dibuja la estructura sobre el Duero. Los asturianos que lo han diseñado, fabricado, transportado y montado sobre el cauce del río se han inspirado en uno de los monstruos más populares de la mitología del Principado para darle nombre. «Parece un cuélebre cruzando sobre el agua», describe Julio Vivas, natural de La Felguera y director técnico de la obra. Mucha comida han tenido que arrojar los habitantes de Pesquera de Duero en la cueva de la bestia alada, que alguna que otra moza ha debido devorar también. El reptil está de buen año. Tiene una longitud de 106 metros, mide tres metros de ancho y pesa unas 50 toneladas. Su esqueleto está hecho de madera procedente de «bosques escandinavos gestionados con criterios de sostenibilidad», y resulta que estos datos lo convierten en el puente más largo de España realizado con ese material.
La pasarela, que permitirá a los peatones sortear las aguas que riegan algunas de las viñas más celebradas del país, está formada por cuatro módulos que se fabricaron en la nave que la empresa Media Madera tiene en el polígono de Tabaza, en Carreño. Tardaron en torno a un mes en crearlo y después comenzó la odisea de llevarlo a la provincia de Valladolid. ..”
“…Los tablones de pino silvestre que han servido de materia prima no desentonan entre la flora de la ribera y hacen buenas migas con los árboles de los alrededores. «La madera encaja muy bien en un paisaje natural, tiene muy poco impacto visual, al contrario que el hormigón o el acero», resalta el director técnico, quien asegura que el material utilizado no mermará ni la resistencia ni la calidad del puente, cuyas barandillas se han doblado para que tenga forma de barrica. Un guiño a una de las principales actividades que riega el Duero: la producción de vino…”
“…El cuélebre no estará solo mucho tiempo. En los próximos meses se enviarán desde Tabaza otros dos puentes. Los vecinos de la zona no van a ganar para ofrendas que mantengan en calma a las bestias…”

10 de agosto de 2013. Practicando piragüismo en el río Duero próximo a PeñafielImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoY después de este inciso, continúo la recién iniciada etapa. Estamos ahora, según las señales direccionales de la Senda, a 5,7 kilómetros de Pesquera de Duero, destino final de esta jornada que discurre a partir de este momento por el pinar de “San Pablo”. La senda ha recuperado el trazado para que éste sea el adecuado para transitarlo andando o en bicicleta (extremando las precauciones si utilizamos este último medio por lo estrecho que en ocasiones se vuelve el camino, para salvar desniveles del terreno o por la proximidad del río) y así vamos encontrando en todo el trayecto senderistas y ciclistas que, de forma individual o en grupo, realizan este tramo. Pero no es la única forma de conocer y disfrutar el entorno. Nos llegan murmullos desde el río que nos dirige la vista hacia un grupo de turistas practicando piragüismo en unas 8 ó 10 piraguas que acompañados por un monitor rápidamente nos sobrepasan, excepto una de ellas que llevaremos a nuestra par hasta Pesquera de Duero, es decir, los siguientes 5 kilómetros, y con quienes incluso tenemos oportunidad de intercambiar algún comentario.

El río en este tramo va encajonado. Por los continuos ascensos y descensos de la senda, en ocasiones vemos el río desde arriba permitiéndonos ver el paisaje que le rodea y, si volvemos la vista sobre nuestros pasos, el castillo de Peñafiel sigue estando presente como si estuviese reclamándonos una futura visita. En ocasiones, la senda nos aproxima en exceso a las aguas de este Duero.

El caudal ahora baja rápido, tal vez por la unión de las aguas del Duero y Duratón.

El único sonido que nos acompaña ahora, después del bullicio (nada desagradable, por otra parte) de los piragüistas, es el de nuestros pasos y el que nunca nos falla, el del canto de los pájaros que ya me gustaría identificar según la especie y a su vez diferenciar y reconocerlas.

Pasado el km. 7 cruzamos una pasarela de madera para salvar una zona pantanosa.

Si el inicio del tramo lo realizamos con una temperatura agradable, el final nos resulta costoso por el aumento de temperatura que alcanza los 38 grados. Divisamos en la otra orilla edificaciones de Pesquera de Duero, algunas en unos cortados sobre el Duero, y más adelante la pasarela-puente de madera, objeto del artículo reproducido en párrafos anteriores, que une la margen izquierda, por la que discurre ahora la senda, con la derecha. Sobre ella se asienta este municipio que cuenta con afamados viñedos y bodegas de la Denominación de Origen “Ribera del Duero” por la que discurre la totalidad de esta etapa 12. Nos encontramos ante esta “imponente” pasarela y un panel informativo nos ilustra sobre los puentes y pasarelas que encontramos en la Senda, así como de los viaductos del ferrocarril, referidos a la línea VALLADOLID-ARIZA, hoy en desuso.

La piragua que se “descolgó” de su grupo y que ha venido casi paralela a nosotros desde antes del km. 3 y hasta bien pasado el km. 8 donde estamos ahora, navega ahora por debajo de este puente peatonal y continúa. Mientras, nosotros la cruzamos para obtener más perspectivas de la misma y del paisaje que proporciona y darnos un respiro en el centro del pueblo.

Así damos por finalizado este tramo de la etapa que retomamos el 24 de agosto de nuevo en Pesquera de Duero, alcanzando la orilla izquierda de la Senda utilizando de nuevo la pasarela-puente peatonal que ya nos resulta familiar.

24 de agosto de 2013. Señal informativa de la Senda próxima al desvío para visitar la zona arqueológica de Pintia, en Padilla de Duero (km.11 de la etapa)Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoNos incorporamos al punto en el que lo dejamos. Vamos entre árboles y resguardados por la sombra que nos proporcionan y acompañados del ulular que el viento produce en las hojas de los árboles y que parece haber silenciado al canto de los pájaros. Día ventoso que origina un cierto oleaje en el río. Encontramos al paso una fuente o manantial. Por aquí los chopos son muy altos. Nos cruzamos con grupos de ciclistas. Pasado el km. 11, una señal nos indica que estamos próximos a la “Zona Arqueológica de Pintia”, que nos acerca al pueblo vacceo, a 1,7 kilómetros de Padilla de Duero (núcleo de población perteneciente a Peñafiel), y a 2,1 kilómetros del punto en el que nos encontramos.

Giramos a la izquierda del camino, ascendemos por un corto pero ancho y asfaltado camino para alcanzar unas puertas metálicas que se abren con una pequeña presión y que volvemos a cerrar. Un cartel informativo de la Senda, desde el que contemplamos el castillo de Peñafiel entre un viñedo y un campo de girasoles. Leemos el cartel con el contenido y planos de las excavaciones que veremos en el recorrido que conforma el ramal de la Senda bajo la denominación “Ramal de Pintia”. En él nos explican las distintas zonas y su ubicación en el terreno: “1- Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg; 2 - Sala de Exposiciones de Pintia: “El Origen del Vino en la Ribera del Duero”; 3 – Necrópolis de Las Ruedas; 4 – Los Cenizales (Crematorio); 5 – Muralla de la ciudad de Las Quintanas; 6 – Barrio Artesanal de Carralaceña y horno núm. 2 (este último se encuentra, por la disposición que vemos en el plano de situación, en la otra margen del río y dentro del término municipal de Pesquera de Duero, por lo que es el único espacio que no veremos en este recorrido.

Para seguir este ramal debemos tomar el camino de la derecha, y que en sus primeros metros avanza paralelo al tramo de la Senda que venimos haciendo en esta jornada, y enseguida nos topamos con el hito del km. 0 (existen hitos identificativos de este ramal y que conforman los kilómetros del 0 al 2). Según avanzamos vamos recibiendo información de las excavaciones, tanto con señales y carteles del propio ramal como de la Universidad de Valladolid y de la señalética propia de promoción de la “Ruta del Vino Ribera del Duero”, esta última en castellano e inglés.

Encontramos alumnos y profesores de la Universidad de Valladolid en labores de excavación. Hay posibilidad de realizar visitas guiadas y de las que podemos obtener información “in situ” o a través de la web, en el siguiente enlace: http://www.pintiavaccea.es/visitas.phpEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Contemplamos además, al fondo, la Iglesia de Padilla de Duero y, según nos vamos aproximando, edificaciones que conforman el conjunto del municipio, del que nos separan 500 metros en la distancia menor de la zona arqueológica.

Avanzamos y llegamos al Centro de Estudios de la excavación de la Universidad de Valladolid. Desaparece de nuestra vista y entre pinos el Castillo de Peñafiel y nos encontramos con un recinto cercado donde podemos comprobar los trabajos realizados y que se corresponde con el poblado “Las Quintanas”. Nos desviamos ahora y cruzamos un puente de madera viendo una mayor extensión y con movimiento en cuanto a trabajos de limpieza y “acarreo” de materiales. Al llegar a la entrada de esta zona, hay dispuestos carteles informativos de la Universidad de Valladolid con explicaciones exhaustivas de los trabajos realizados en la rehabilitación y recuperación de la memoria en una exposición de sucesión de acontecimientos en la vida cotidiana de los habitantes del poblado, sus costumbres, rituales, etc. y de donde podemos sacar una reflexión, cada uno la suya de la siguiente lectura de uno de los paneles informativos “…de una superficie de casi 4 has. por la que se extiende el cementerio de “Las Ruedas”, sólo una cuarta parte de la misma es de titularidad pública. El resto del espacio se mantiene expuesto al laboreo agrícola con el deterioro dramático que ello representa. El proyecto museográfico desarrollado por el Centro de Estudios Vacceos “Federico Wattenberg” de la Universidad de Valladolid, pretende dignificar y rehabilitar un espacio tremendamente degradado, al tiempo que único y excepcional por cobijar en su seno a unas treinta generaciones de vacceos y romanos, con entre 60.000 y 100.000 enterramientos. Un espacio desacralizado hoy en día al que resulta absolutamente necesario devolver su dignidad y aprecio. La propuesta ensayada no tiene otro objeto que recuperar la memoria y con ella el respeto hacia quienes establecieron, como ningún otro pueblo de nuestra vieja historia, las señas de identidad de este territorio meseteño hasta los mismos inicios de la globalización. La propuesta de recorrido reflejada en la imagen es una de las posibles. La visita a este lugar exige reconocimiento y reflexión… porque conviene recordar: Seriusautcitiussedemproperamus ad unam, “Más pronto o más tarde, todos nos encaminamos al mismo lugar” (Ovidio, Metamorfosis, 10,33.)”

En el mismo panel aparecen fotos de distintas recreaciones de momentos puntuales en la vida del poblado y sus costumbres, así como el punto de inicio de las visitas guiadas.

Una vez más y, antes de proseguir en nuestro empeño, nos quedamos con una cita pendiente para realizar una visita al lugar de manera exhaustiva y aprovechar el conocimiento de quienes nos guían por el recuerdo.

Volvemos al siglo XXI, alcanzamos el km. 2 de este ramal y a nuestra derecha aún seguimos viendo la parte que se corresponde con el cementerio de “Las Ruedas”. Iniciamos el descenso hacia el reencuentro con nuestra Senda que nos conduce a una central, probablemente de producción eléctrica, y un azud con un desnivel considerable en el cauce del río. Continuamos ascendiendo por una rampa y escalones conformando una escalera con el material de la propia senda y por “tocones” de madera para los propios escalones y los bordes que delimitan este espacio, al final de la cual nos encontramos con el km. 12 y el primer acto reivindicativo (una pegatina con la leyenda “fracking no”) que encontramos en este soporte y que tiene relación con la técnica de extracción de gas del suelo mediante la inyección a presión de algún material en el terreno. En principio esta zona parece haber quedado excluida de esta práctica y parece ser que la empresa que tenía concedidos permisos para la práctica ha renunciado a éstos.

Desde este punto kilométrico la panorámica del río y del agua precipitándose para salvar el azud es especial y la algarabía que produce nos recuerda que, aunque más distanciados en altitud, continúa acompañándonos.

La sombra que nos proporcionan los árboles y el viento que no llega a ser molesto hacen que la sensación térmica sea inferior a la temperatura real.

Iniciamos un vertiginoso descenso por un trazado, delimitado y protegido a ambos lados por tocones de madera, formado por tierra poco compacta, mezclada con cantos, por lo que hay que extremar la precaución. El descenso nos lleva de nuevo muy cerca del río, demasiado cerca, dejándonos ver una zona de “playa” con cantos o piedras, como si de una “cala” se tratara, una más de las que vamos encontrando y que invita a darse un chapuzón refrescante. Pero seguimos y en nuestro avanzar vemos las “cicatrices” que las crecidas han dejado en la senda, en forma de grietas que han sido totalmente restauradas y que hace que el disfrute lo llevemos a cabo sin dificultad ni peligro.

Alcanzamos el km. 13 cuando decidimos volver sobre nuestros pasos, apenas a 2 km. de Quintanilla de Arriba.

Retomamos este punto kilométrico cuando despedimos este mes. Estamos a 31 de agosto, muy próximos al río, debiendo acometer el trayecto con precaución por los continuos ascensos y descensos. Ascenso como el que iniciamos ahora y que dibuja un ángulo de 90º que obliga a un grupo de ciclistas que realiza este tramo en el sentido contrario, es decir, de descenso, a apearse de sus bicicletas para evitar el riesgo de darse un chapuzón, que no por deseado es oportuno.

Con el río al fondo, vamos ahora rodeados de pinos y encinas. Vemos algún acebo y mientras, el río protegido en ambas márgenes por el bosque de ribera y en algún tramo de juncos o cañaveral o zona pantanosa. Un nuevo descenso y transitamos otra vez las cercanías del río, pudiendo comprobar los trabajos que se han realizado para rehabilitar la senda después de que las crecidas del río lo hayan tenido inhabilitado para transitarlo. Observamos, en la otra orilla, cortados en los que se aprecian filtraciones de agua, troncos en medio del río, algunos de ellos con brotes de ramas nuevas. Avanzando en nuestra ruta vemos de nuevo grupo de pinos en la otra orilla, como si quisieran contemplar de cerca este río que sigue encajonado y nosotros muy próximos a él. Encontramos zarzamoras con el fruto aún sin madurar.

31 de agosto de 2013. Pasarela de madera para salvar zona pantanosa del río próxima al km 18 de la etapaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoPasado el km. 14 llegamos al punto donde hay una pasarela peatonal de madera y un panel informativo con explicación de la flora y fauna de la “Senda del Duero”, así como señales direccionales que nos indican que estamos a 1,5 kilómetros de Quintanilla de Arriba, en cuyo recorrido hay señalizada una “Senda Botánica”, que disfrutaremos de regreso. Ahora cruzamos el cauce del río por el puente peatonal “cuélebre gemelo” del que hemos visto en Pesquera de Duero, cambiando por tanto la Senda de la margen izquierda del Duero, por la que ha discurrido desde Peñafiel, inicio de la etapa, para continuar por la derecha hasta el final de la misma en Olivares de Duero. Y, para no perder la costumbre, el trazado sigue “jugando” con nosotros con sus constantes ascensos y descensos entre chopos, álamos, cañaverales.

Desde este punto y pasado el hito del km. 15 vemos, en la otra orilla el entramado de pasarelas que conforman la “Senda Botánica” de Quintanilla de Arriba y algún mirador o puesto de pescadores y una especie de embarcadero con una pequeña playa fluvial donde un pescador disfruta del entorno a la espera de que algún pez se distraiga y “pique el anzuelo”. Hay un espacio delimitado mediante boyas que suponemos para diferenciar una zona de baño respecto de otra para embarcaciones posiblemente para turismo activo. Más adelante vemos ya edificaciones que se corresponden con el núcleo de población de Quintanilla de Arriba (siempre referido a la margen contraria por la que vamos) y, entre estas edificaciones, el depósito de agua, construcción de características idénticas que vemos en muchos de nuestros pueblos y que ahora resalto porque, al hilo de estos y, en fechas recientes, tuve ocasión de leer un artículo relacionado con ellos en el que se analizaba su rehabilitación y conversión de éstos en viviendas de lujo
(http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/29/suvivienda/1377782306.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva)
http://io9.com/water-towers-that-became-gorgeous-castle-like-homes-1200747238Este enlace se abrirá en una ventana nueva
Disfrutamos de un cambio de paisaje por los continuos ascensos y descensos, que realizamos sin esfuerzo, viendo unas veces tierras de labor, algunas con signos evidentes de haber recogido lo sembrado. Cultivos de girasol, próximos a recolectar por la disposición de sus “piñas” ya muy inclinadas por el peso del fruto y, en ocasiones, entre zonas pantanosas que se me antojan, como apreciación personal, propicias para la nidificación de aves, ya sean migratorias o residentes.

A lo largo del camino nos vamos encontrando con grupos de ciclistas y algunos senderistas. De esta forma alcanzamos el km. 17 entre vegetación a ambos lados de la Senda que, por su altura, se nos echa encima pero sin que ello dificulte avanzar la misma.

Cruzamos una zona pantanosa por una de las pasarelas-puente a las que ya estamos habituados.

Continuamos ahora con un firme acolchado por las hojas caídas de los pinos y el olor característico y agradable de éstos. Vamos por tanto, entre pinos e iniciamos un nuevo ascenso alejándonos de nuevo y momentáneamente del río. El camino está protegido en este nuevo tramo de posibles desprendimientos, por una alineación de tocones de madera. Alcanzamos el km. 18 cuando decidimos volver sobre nuestros pasos dirección Quintanilla de Arriba, volvemos a cruzar la pasarela-puente de madera y ya en la margen izquierda iniciamos el recorrido del 1,5 kilómetros de distancia entre la Senda y el núcleo de población por la denominada “Senda Botánica”. Hacemos un alto en una de las fuentes habilitadas en la zona de Área de Descanso, provista de unas mesas y bancos de madera, donde aprovechamos para rellenar de agua nuestras cantimploras antes de disfrutar de un paseo en un entorno de sosiego, que nos transmite una sensación placentera, y hace que olvidemos la cercanía del bullicio de los coches que circulan por la carretera de Soria, rodeados como vamos de variedad de árboles, entre ellos nogales jóvenes y una exuberante vegetación, todo ello acompañado por el canto, una vez más, de sus habitantes, las aves, principalmente. A nuestra izquierda, cortados sobre el terreno por el que discurren manantiales o fuentes, de mayor o menor longitud, algunos de los cuales hemos de salvar a través de pasarelas de madera, formando éstas, a continuación, un laberinto, con desvíos que nos conducen a lo que nos parecen miradores sobre el río, dentro una zona pantanosa y que nos ofrecen vistas de la ribera.

31 de agosto de 2013. Entramado de pasarelas de madera en el recorrido de la Senda Botánica, en Quintanilla de ArribaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoDe este modo alcanzamos la calle “El Río” y un punto donde vemos un panel informativo de esta “Senda Botánica” con la situación y el nombre de todos los manantiales que hemos visto (“Fuente de la tía Petra”; “Fuente del tío Basilio”; “Fuente del Piojo”; “Manantial de las Huertas” y “Manantial del Guarnero”), así como toda la variedad de pájaros que habitan el entorno o la posibilidad de ver ardillas e incluso nutrias. Además vemos alguna cita de Antonio Machado, por ejemplo la que sirve de orientación al inicio de la Senda y que reza “Duero, conmigo vais mi corazón os lleva”, de su obra “Campos de Castilla”.

Y, con este buen “sabor de boca” que ha sido este recorrido por la Senda Botánica, gracias al “Programa de Voluntariado en Ríos” en la que ha participado la Asociación de Quintanilla de Arriba “Cristo del Cabañón”, damos por finalizado el tramo correspondiente a esta etapa.

Entramos en la recta final de este verano 2013 y la coloración de la vegetación nos anuncia la proximidad del cambio de estación, incluso vemos alguna hoja ya en suelo. Del cambio brusco de temperaturas entre el día y la noche nos da buena cuenta el rocío que vemos en la vegetación. Estamos a 14 de septiembre, en una mañana agradable. Nos dirigimos al km. 18 para continuar el desarrollo de la etapa.

El camino es ancho, los chopos y álamos se mezclan con pinos, alguna encina y, en la orilla, cañaveral y otro tipo de vegetación formando auténticas alfombras verdes adornadas por flores en forma de campanillas de distintos tamaños y colores. La humedad del camino es mayor que en fechas pasadas. Empezamos a ver bandadas de patos. Continuamos realizando asensos y descensos, en ocasiones el trazado de la senda se cubre con hojas de los pinos y una vez más salvamos otra de las muchas zonas pantanosas a través de una pasarela de madera, depositaria de arena que ha recibido en alguna de las muchas crecidas del río cubriendo el espacio que ahora transitamos. Se sucede otra pasarela realizando a la vez un pequeño ascenso.

El terreno sigue con continuos ascensos y descensos que no requieren de un esfuerzo especial. El camino ahora es ancho y llegamos a un punto donde hay un puesto de pescadores. De esta forma alcanzamos el km. 19 y entre éste y el 20 vamos desprovistos de sombra, el camino es más abierto, muy próximo al río, aunque la vegetación nos impide ver parte del mismo. A nuestra derecha, un maizal, sin perder de vista los pinos. La temperatura, más elevada que la última semana, en la que las mínimas no superaron los 9ºC, empezando a notar ya la disminución en las horas de luz al día. Mirando al frente podemos observar la espadaña y el cimborrio octogonal del Monasterio cisterciense de Santa María de Valbuena, sede permanente de la Fundación “Las Edades del Hombre”, en San Bernardo, pedanía de Valbuena de Duero, donde nos dirigimos y que dejaremos a nuestra derecha. Pasamos por una zona más extensa de pinos y chopos jóvenes.

El ruido del agua al precipitarse por uno de los muchos azudes que vamos encontrando nos advierte de éste y de la presencia de una mini-central. El desnivel del agua producido por el azud es de vértigo y al acercarme observo cómo un pez efectúa varios intentos de salvar, sin éxito.

Llegamos a un cruce de caminos, para continuar la Senda, tomamos el que está a la izquierda, el de la derecha nos conduce a unos viñedos y al Monasterio de San Bernardo, digno de visitar y entender el sentido sobrio y austero del Císter, aunque también zonas que no lo son tanto:
http://www.lasedades.es/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=65&Itemid=75Este enlace se abrirá en una ventana nueva 

Sobrepasado el km. 20, el agua, salvando los cantos que abundan en un cauce ahora con poca profundidad, producen un sonido armonioso invitándonos a detenernos y disfrutar relajadamente de este concierto que, de forma gratuita, nos brinda la naturaleza. Estamos a 4 km. de Valbuena de Duero, así lo indican las señales direccionales de la Senda. Dejamos pues la jurisdicción de San Bernardo, el río baja rápido, con pequeños saltos, salvando los obstáculos que encuentra a su paso.

Hay varios puestos de madera de pescadores y el paisaje sigue ejerciendo sobre nosotros una atracción especial.

Hoy, a diferencia de otras jornadas, no nos acompañan ciclistas ni senderistas, a pesar de que el tiempo invita. En cambio hemos pasado delante de pescadores en distintos tramos y en zonas habilitadas para la práctica de la pesca y como anécdota, en una pequeña cala, una joven, en la orilla y dirigiendo la mirada al río, interpretando el chotis “Madrid”, a modo de ensayo, calculando cada tono y rectificando éstos en un empeño de perfecta ejecución y en un escenario que parece haber elegido como el idóneo.

14 de septiembre de 2013. Km. 21 de la etapa 12Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoDiscurre ahora la senda por una zona de pinos cuando alcanzamos el hito que nos indica el km. 21.

Pasado el km 22 y en la otra orilla vemos cortados, formaciones del terreno por la erosión, y una zona pantanosa con abundante vegetación.

Protegidos como vamos por la sombra de los árboles, pasamos por una zona de manantiales, sorprendiéndonos la abundancia de agua. Incluso a nuestra derecha, una canalización lleva el agua a desembocar en el río, salvando su curso por un pequeño puente de piedra así como las corrientes que confluyen en este punto.

Asimismo y, en la margen contraria, recordándonos la jurisdicción de la Denominación de Origen de Vinos de la Ribera del Duero que venimos atravesando desde que iniciamos la etapa 11 en Roa de Duero, el paisaje nos muestra los viñedos que en esta zona adquieren una especial relevancia por encontrarse en ella algunas de las bodegas de mayor renombre a nivel nacional e internacional.

14 de septiembre de 2013. El río Duero y su Senda en la etapa 12Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoA nuestra derecha seguimos teniendo maizales. Alguna que otra pendiente de la senda la realizamos con más esfuerzo y las vistas sobre el río magníficas. Pasamos el km. 23 ahora sin sombra durante unos pocos metros. Y, si esta orilla está provista de bosque de ribera, la otra nos muestra zonas pantanosas y los pinos queriendo precipitarse sobre la misma orilla. Por nuestro camino contemplamos algún ejemplar de nogal joven, zarzamoras con el fruto ya maduro y algún ciruelo que recuerda al de variedad japonés, por el tamaño y color.

Así alcanzamos la señal que nos indica que hemos llegado a Valbuena de Duero, sobrepasando la misma hasta encontrar el hito del km. 24, que retomamos nuevamente en la última jornada destinada a esta etapa y que excepcionalmente ni es fin de semana ni por la mañana. Es miércoles, 18 de septiembre y son las 17,45h., con una temperatura agradable y con un trazado cómodo y unos bancos dispuestos para el disfrute de este enclave.

Las zarzamoras nos reciben repletas de su fruto listo para su consumo y deleite.

A la derecha del camino y muy próximo al río hay edificaciones que se integran en el paisaje.

La ladera que separa el pueblo de la Senda y, por tanto, del río, está ahora tapizada de abundante vegetación.

Un azud recorre un tramo del Duero. Vemos una especie de embarcadero. Pequeñas huertas integradas en las casas que desembocan en el camino.

Avanzamos unos metros y encontramos un panel informativo de “LUGAR DE IMPORTANCIA COMUNITARIA” (LIC), del que este entorno tiene declaración, como la práctica totalidad del recorrido del Duero, desde su nacimiento. También encontramos distintas señales de diferentes sendas como “LA SENDA DEL RÍO”, compartida con el GR 14 en este tramo y hasta San Bernardo y que forma parte de las rutas configuradas entre Valbuena de Duero y San Bernardo bajo la denominación de “Anillo del Duero”.

Asimismo compartimos un tramo con el “Paseo de la Isla” que forma parte de un agradable entorno natural, por un camino adoquinado, paseo urbano que nos lleva a un antiguo molino, con una señal informativa de lo que fue y lo que es un molino, la historia de éste en concreto.

Dejamos el molino y continuamos paralelos el “Paseo de la Isla”, llegando al km. 25 que prácticamente coincide con el final del mismo a la otra orilla de este ramal que forma aquí el río para dar entrada al agua en el molino que hemos dejado.

Siguen abundando las zarzamoras, parras con uvas, algún ciruelo y gente recolectando moras y, al igual que en la “Senda Botánica” de Quintanilla de Arriba, algún nogal joven.

Efectuamos un leve descenso que nos acerca al río. En este último tramo antes de alcanzar el km. 26 podemos ver el típico bosque de ribera, con los árboles siguiendo y acompañando el cauce del río y, a la derecha, viñedos, pinos…De nuevo una pasarela de madera sirve para salvar una zona pantanosa.

Estamos acercándonos a otro azud con una pequeña central eléctrica. Ascendemos por una rampa asfaltada y una zona habilitada para ciclistas y peatones. Superado el desnivel, descendemos por otra rampa, esta vez de tierra, para conducirnos de nuevo a las cercanías del río a una “corta” zona arenosa para continuar el camino entre chopos, a ambos lados del mismo, y acompañados por el canto de los pájaros, al que se une el ruido característico de los grillos.

Los chopos jóvenes se adueñan del camino, pero sin llegar a invadirlo, permitiendo que sigamos avanzando hasta el km. 27, esta vez entre maizales y el río y vemos la primera seta de este verano de 2013 en la provincia y en esta etapa.

El camino se estrecha en un tramo para volver a ensancharse.

Seguimos encontrando gran cantidad de zarzamoras repletas de generosas moras totalmente maduras. Ascendemos por una pasarela para salvar el lado derecho del camino y, próxima a ésta, otra que es de las de mayor longitud de las que hemos encontrado en toda la Senda.

18 de septiembre de 2013. Manantial dirección Olivares de Duero, próximo al km.29 de la etapaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoLlegamos a un manantial.

El paseo resulta muy agradable, próximos al río y alcanzado el hito que se corresponde con el km. 29, entre álamos, con las primeras hojas de los árboles caídas, anunciándonos la despedida del verano y la proximidad del otoño. El sol va descendiendo en el horizonte, buscando ocultarse por poniente y, la luna que, en breve veremos asomar por el este. Esta luna que mañana, 19 de septiembre, estará en su fase de LLENA y muy próxima al equinoccio de otoño, en tan sólo 3 días, el 22 de septiembre. Luna denominada “DE COSECHA” o “DEL VINO” y que nos sorprende con este nombre en esta zona vitivinícola por excelencia, de fama mundial.

Ensimismada como voy, pendiente de avistar a nuestro satélite, un ave acuática me asusta al adentrarse de repente en el camino, a mi altura, modificando el sentido de su vuelo al asustarlo yo con mi presencia.

Y, entre tanto llegamos al km. 30, entre pequeños ascensos, más pasarelas, llevándonos la Senda hasta una estructura de madera de dos plantas, a modo de observatorio del entorno y su hábitat. En su interior, unas escaleras para acceder a los distintos niveles, provistos de bancos.

Ya fuera, contemplamos a orillas del río, un puesto de pescadores o mirador desde el que observar de manera pausada y relajada el cauce del río y su discurrir.

Seguimos avanzando y cruzamos un puente de madera a la vez que empezamos a oír el ruido del agua al precipitarse sobre el desnivel causado por uno más de los azudes que vamos encontrando, anticipándonos el final de esta etapa 12, en Olivares de Duero. Contemplamos en la margen izquierda del río el lugar desde donde toma sus aguas el Canal del Duero para su nacimiento e iniciar su andadura hasta Valladolid. Precisamente es en Olivares de Duero, donde estamos próximos a llegar, término en el que finaliza su recorrido otro Canal, el de Riaza, del que tuvimos constancia en la etapa 11, antes de llegar a Bocos de Duero.

Alcanzamos la señal informativa de ubicación que nos indica que hemos llegado a Olivares de Duero, separado de Quintanilla de Onésimo, inicio de la siguiente etapa, por su puente renacentista.

Río Duero en Valbuena de DueroImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoDamos por finalizada esta etapa y como siempre, iniciamos el camino de regreso hasta el hito del km. 24, en Valbuena de Duero, que cuento por lo especial de esta jornada que será fácil de adivinar según se avance en la narración.

Si, como ya he reseñado, comenzamos este último tramo a las 17:45h., el regreso, cuando son las 19,50h., lo hacemos despidiendo el día y agradeciendo a una luna que se encuentra a 15 horas de su fase de LLENA, que nos ilumine la Senda. Para alguien como yo, sobre quien la luna ejerce un poder de atracción especial, no podía tener mejor colofón para esta “Senda del Duero”, en su discurrir por la provincia de Valladolid, que hacerla con una luna radiante, la ÚLTIMA LUNA LLENA DE ESTE VERANO 2013, que se despedirá en apenas 3 días.

Digo bien cuando refiero que, al finalizar esta etapa, damos por concluida la “Senda del Duero” a su paso por la provincia de Valladolid, a pesar de ser ésta la etapa 12 y es que, como vengo recordando a lo largo de este relato y de ésta nuestra experiencia, la realización de la “Senda” no lleva un orden cronológico ordenado ni en las 7 etapas (de la 11 a la 17 que conforman esta provincia) ni en cada una de ellas.

Así pues y, aun siendo consciente de la insistencia, debo continuar dejando constancia de la sensación que me produce contemplar esta luna tan especial que va jugando con nosotros al “escondite”, apareciendo y desapareciendo entre los árboles y la vegetación que nos rodea o reflejándose en las aguas del Duero, permitiéndonos a la vez, contemplar la silueta de las aves acuáticas que habitan la ribera y que ahora descansan sobre el área que ilumina, a modo de juego de luces y sombras.

Como he dicho, gracias a la luna, no realizamos este trayecto de regreso en total oscuridad después de que la luz solar nos haya abandonado. Aunque he de confesar que, en los momentos en los que, por lo encajonado del camino en determinados tramos, sumado a la altura de los árboles y la vegetación que impide que la luz del satélite penetre en el camino, no haya sentido una sensación de miedo, en medio de esta Senda, en una soledad compartida con no sabemos qué otras especies, de las que nos llegan sus sonidos y que no identificamos pero que imaginamos. Así que, yo aligero la marcha deseando alcanzar de nuevo el km. 24, entre tramos que serpentean para “esquivar” los árboles o las pasarelas y puentes de maderas sobre manantiales o zonas pantanosas. Pasadas ya algunas de las edificaciones de Valbuena de Duero y haciendo una parada al alcanzar el molino recuperado e integrado dentro del “Paseo de la Isla”, para contemplar una vez más la luna y su reflejo en este Duero, damos por finalizada, con este buen regusto, esta etapa y este reto.

© Mili Álvarez Blanco

Fechas en la realización de la ETAPA 12:
AÑO 2013:
22 de mayo: Peñafiel: km. 0 a 3
10 de agosto: Peñafiel - Pesquera de Duero: km. 3 a 8
24 de agosto: Pesquera de Duero - Excavaciones arqueológicas de Pintia: km. 8 a 13
31 de agosto: Excavaciones arqueológicas de Pintia - Quintanilla de Arriba: kms. 13-18 (Quintanilla entre los kms. 5 y 16 de la etapa)
14 de septiembre: Quintanilla de Arriba (desde el km.18) - Valbuena de Duero: kms. 18-24
18 de septiembre: Valbuena de Duero - Olivares de Duero: kms. 24-30

Información de la etapa:
http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/caminos-naturales/caminos-naturales/sector-noroeste/duero/etapa12/duero_etapa_12.aspxEste enlace se abrirá en una ventana nueva

Datos de la ruta

Circular: No

Dificultad: media

Longitud: 30 km

Señalizada:

Tipo de ruta: a pie

Mapa de la ruta

Galería de imágenes

Pasarela de madera sobre el río Duratón, afluente del Duero, en el parque fluvial de Peñafiel, de inicio de la etapa 12 entre Peñafiel y Quintanilla de Onésimo
10 de agosto de 2013. Practicando piragüismo en el río Duero próximo a Peñafiel
24 de agosto de 2013. Señal informativa de la Senda próxima al desvío para visitar la zona arqueológica de Pintia, en Padilla de Duero (km.11 de la etapa)
31 de agosto de 2013. Pasarela de madera para salvar zona pantanosa del río próxima al km 18 de la etapa
31 de agosto de 2013. Entramado de pasarelas de madera en el recorrido de la Senda Botánica, en Quintanilla de Arriba

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