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El núcleo urbano de Laguna de Duero, es el tercero en cuanto al número de habitantes de la provincia tras la capital y Medina del Campo. Se sitúa a 7 kilómetros de Valladolid dentro del recorrido que la N-601 traza desde Adanero hasta León.

Parque del LagoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto Este municipio ha sido lugar de paso y estancia desde su fundación allá por el siglo XII, de insignes personajes y reyes como San Pedro Regalado, patrón de la ciudad de Valladolid, los Reyes Católicos o Felipe II.

Lo primero que vemos al llegar es la laguna, que aparte de dar nombre a la villa, sirvió para ser foco de asentamiento de los primeros pobladores. Hoy en día se encuentra desecada y por lo tanto no es natural su forma actual, aunque su rica vida vegetal y animal la hacen lugar de encuentro y paseos de muchos laguneros, sobre todo en época estival, ya que se encuentra rodeada por un amplio paseo, un embarcadero, una fuente, un parque infantil y una exuberante vegetación.

Un buen comienzo sería dar un paseo por esta laguna y empaparse de lo que es un pequeño vergel entre tanto desarrollo urbanístico.

Después frente a la fuente situada en el extremo sur de la laguna, se sitúa la Plaza de los Lavaderos, lugar de la mayoría de los actos musicales de las fiestas, sirviendo de antesala a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, ya que ocupa el lugar de una antigua iglesia de la cual sólo se conserva su torre. En 1.543, tras derribarse la anterior, se construyó un edificio gótico de tres naves de sillares de piedra con bóveda de crucería estrellada. En su interior destacan los dos retablos de estilo rococó y el retablo mayor del siglo XVII, aunque su joya principal es "El Cristo de los Trabajos", del siglo XVII, en madera policromada, obra del genial Gregorio Fernández. Puede visitarse contactando con el Ayuntamiento. Según salimos por la puerta principal de la iglesia, la primera calle a mano derecha nos conduce hasta la Plaza Mayor, donde se ubica el Ayuntamiento, un edificio de finales del siglo XVIII que consta de dos plantas, en cuya parte superior se localizan 7 balcones, destacando el central, más amplio, rematado por un frontón triangular y coronado por una bola herreriana.

En el centro de la plaza sobre el suelo se dibuja el escudo heráldico del municipio, que representa a la laguna con sus juncos en la parte inferior y a un bosque de pinares en la superior, todo ello rematado por una corona real.

Mirando la fachada del Ayuntamiento, a la derecha de la plaza, sale una calle que pronto habrá que dejar para girar a la derecha, donde llegaremos al edificio del Círculo Católico, inaugurado en 1.914, compuesto por dos pisos y una bodega. Su fachada es de piedra con imposta y cornisa de ladrillo prensado, siendo el resto de ladrillo y adobe.

Seguimos recto para llegar a la Plaza de la Constitución, donde se yergue el monumento a la Constitución, representado por "dos manos entrelazadas".

Seguimos y nos encontramos con un edificio de los años veinte llamado "el Hotel" hoy Casa Municipal de Cultura del municipio donde se encuentra la biblioteca municipal.

Desde la Avenida de la Estación, y tras cruzar la N-601 en dos ocasiones, llegamos a la Ermita de Nuestra Señora del Villar, data del siglo XVI y está compuesta por una sola nave, ábside tardo-gótico y cabecero octogonal. En su altar mayor destaca el retablo barroco de finales del siglo XVII y en el centro, en una hornacina, se encuentra la talla románica realizada en madera policromada en 1300 de la Virgen del Villar, patrona de la localidad.

Para llegar a nuestro siguiente y último destino, es necesario ir hasta la N-601 para después viajar durante dos kilómetros en dirección a Madrid y llegar al denominado Bosque Real de Felipe II, del que se conservan la cerca de piedra con almenas, una portada noble con un escudo en el centro con las armas reales y un palacete. Rodeándola por la derecha, por la pista asfaltada llegamos al antiguo Seminario Menor de los Misioneros Oblatos, y después de atravesarlo y siempre siguiendo la muralla, llegamos a las ruinas del Convento del Abrojo, del que quedan restos de sus muros, la bodega y la fuente de San Pedro Regalado, donde ejerció su vocación y donde se le atribuyen varios milagros como el de cruzar el río Duero sobre su capa o estar al mismo tiempo en dos sitios, en este Convento y en el de la Aguilera (Burgos). En las fin